Dani en Europe

Me tomé mis merecidas vacaciones y me fui al viejo continente. Sin mucha información, sólo con mi pasaje de ida y una probable vuelta y con 3 destinos fijos: Milán, París y Praga. Ya de vuelta en Santiago y viendo las fotos, puedo decir que han sido las mejores vacaciones que he tenido y que viajar “sola”, por méritos propios, es algo que todos deben hacer en su vida y que Italia es uno de los países más hermosos a los que he ido (que ciertamente no son muchos).
Tomé el vuelo en Santiago, destino a Milano!! Llegué allá, luego de más de 16 horas de viaje y me encontré con mi amiga hermosa que no veía hace muchos meses y nos pusimos a recorrer esta ciudad preciosa, llena de moda, de historia y de una cultura exquisita. El Duomo de Milano fue el primer Duomo que vi en mi viaje, por lo que claramente mi emoción/impresión fue máxima. No tengo las palabras suficientes para expresar lo que significa ver en vivo esos monumentos y calles que uno ha visto tantas veces en fotos, videos, películas. Milán es hermosísimo, y fue mi primer encuentro con la cultura y las personas italianas, por lo que siempre va a ser un lugar importante para mí y mis recuerdos.
Nuestro segundo destino fue la fashionista ciudad de París, a la que yo ya había ido hace 9 años, pero que definitivamente ahora se disfruta de una manera totalmente distinta. Comí croissant y crepes todos los días, todo el día y me fui de shopping por los Champs Elysees y caminé como nunca por esas mágicas calles que sólo París tiene.
Esta ciudad tiene un encanto que ninguna otra ciudad a la que fui tiene, y es un encanto que no se puede explicar y que sólo se tiene que estar ahí para vivirlo. Ver la ciudad de noche desde arriba del Arco del Triunfo, lo magnifico que es la Torre Eiffel, lo abrumador que es el Louvre, lo hermoso que es el Museo D’Orsay, lo que te transmite Notre Dame y el encanto de cada calle parisina, la hacen una ciudad ideal para vivir. Además que debo decir que esa ciudad definitivamente es la cuna de la moda porque nunca había visto gente tan fashion caminando por las calles. 
Luego, nos fuimos a la fría República Checa donde nos encontramos con un nivel de nieve que yo nunca antes había visto y con una ciudad de cuentos de hadas. Praga es una ciudad realmente hermosa, llena de una historia que muchos desconocemos y totalmente distinta a las clásicas ciudades de Europa como Roma, Londres o París. Es una ciudad con colores, con una clara distinción entre el lado viejo y el nuevo y una ciudad poco preparada para los turistas, ya que, pocos hablan otro idioma que no sea el checo y que claramente ese idioma no es nada de fácil de entender. A pesar del extremo frío, temperaturas bajo 0 todo el día, y yo que detesto el frío y el invierno, es una ciudad hermosa y vimos un paisaje tan hermoso que no se ve todos los días.  Bueno, y luego volvimos a alegría de Italia donde recorrimos desde el Norte, partiendo en Verona, hasta el Sur, terminando en la amada Costa Amalfitana.
Verona es amada!! Yo quería mucho conocer esa ciudad porque soy una fanática de Shakespeare y de Romeo&Julieta y descubrí esta ciudad preciosísima, que aún no es muy turística, por lo que recorrerla casi sin gente, o con puros italianos fue una experiencia increíble. Luego hicimos un recorrido rápido por Bologna, también bellísima, con pocos turistas, lo que te hace disfrutar mucho más de los lugares y de conocer mejor la cultura y a las personas. Al día siguiente llegamos a la histórica e icónica Venezia, donde lamentablemente nos tocó un día con lluvia torrencial, por lo que era un poco difícil recorrer mucho y las góndolas casi no estaban, pero descubrimos esta increíble ciudad llena de influencias de otros lugares, al tener la función de puerto y con la clásica Piazza di San Marco que es impresionantemente bella. Nuestro siguiente destino fue la increíble Florencia, que realmente es la ciudad de Italia que tiene el Duomo más impresionante y hermoso de todos. La catedral de Santa María del Fiore es im-pre-sionante!! Realmente es una belleza única y es una construcción que te hace sentir mil cosas a la vez y que puedes estar horas mirándolo e impresionándote de todo. Es increíble.Ya acercándonos al sur, llegamos a la capital y a la atractiva y grandiosa ciudad de Roma, de la cual me enamoré perdidamente. Quiero vivir ahí!!! Es esas ciudades con las que uno simplemente conecta y es una ciudad tan amigable que te sientes parte altiro, probablemente es por la cantidad increíble de turistas que hay por todas partes, pero que finalmente te hacen sentir como en casa. Italianos amables y simpáticos y una ciudad llenísima de sorpresas e historia. Amé cada rincón de la ciudad y podría vivir felizmente yendo todos los días o al menos una vez a la semana a ver Roma desde el Castel Sant’Angelo, es una vista impresionante que nunca voy a olvidar. Pasar por el sorprendente Coliseo Romano o ir caminando y llegar a la Fontana di Trevi o juntarse a tomar gelato en las escaleras de la Piazza di Spagna como Audrey Hepburn es algo increíble. Bueno, y ya llegando al final de nuestro viaje y al más sur de Italia, llegamos a Napoli, una ciudad totalmente distinta a lo que fueron todas las anteriores, ya que los del sur son más parecidos a la caricatura que todos tenemos de los italianos que hablan fuerte y moviendo mucho las manos, a las Vespa que andan por todas partes, al italiano más latino, lo que nos hizo ver otra parte igual de bacán, pero distinta de Italia. Desde ahí nos fuimos a ver las ruinas de Pompeya y al día siguiente nos fuimos a hacer un tour por la bellísima Costa Amalfitana que nos regaló un día exquisito con un sol que extrañábamos mil. Ahí recorrimos las ciudades y playas de Amalfi, Positano y Sorrento y vimos un paisaje realmente alucinante. Es bellísimo, un lugar de ensueño, realmente.  Hoy ya en Santiago, mirando hacia atrás y reviviendo las imágenes puedo decir, un poco, que soy una persona un poco distinta a lo que era cuando me fui, ya que cuando uno está lejos, por mucho que esté constantemente haciendo cosas, conociendo y aprendiendo, es inevitable hacerse ciertos cuestionamientos sobre cómo uno está viviendo su vida en su “casa”. Los viajes, en general, aunque sean unas pequeñas vacaciones cerca, te dan una perspectiva distinta de las cosas, te hacen ver aristas que quizás no estabas viendo, y  finalmente, te ayuda a vivir más plenamente y dejar de hacer tanto problema o drama por cosas tan pequeñas que cuando uno está inmerso en la situación se ven tan terribles. Los viajes te ayudan a valorar, a valorar lo que tienes y a ser agradecidos de eso, te ayudan a saber con quienes realmente quieres compartir estos pasos importantes en tus vidas y quienes están sobrando. Pero sobre todas las cosas, los viajes nos ayudan a soñar, a soñar despiertos y a llegar con los ojos abiertos y la mente llena de ideas a nuestro hogar. Así que, a trabajar nomás!!

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